FILIPINAS: DESCUBRÍ LA JOYA DEL SUDESTE ASIÁTICO.

Actualizado: 24 de ago de 2018



Cuando el sol está a punto de esconderse, y los rosas y los naranjas empiezan a disolverse en un gran lienzo brillante, no nos queda duda: los mejores atardeceres se ven en Filipinas. Sus aguas turquesas, sus playas blancas, sus bancales de arroz y sus volcanes (¡Sí, volcanes!) hacen de este país con más de 7000 islas un destino que no te vas a querer perder.

Acompañamos a Barbie Pérez, una de nuestras modelos, a descubrir sus paisajes alucinantes. Las cuevas que generan las formaciones de piedra caliza y los bosques tupidos de todas las tonalidades de verdes sobre la playa nos impactaron tanto que parece irreal. Pero lo que más amamos de estas islas es que se preservan intactas: siguen siendo realmente vírgenes, limpias, cuidadas y deshabitadas. El turismo no está del todo explotado, y que sigan casi intactas las hace especiales.

¿Te animás a viajar con nosotras a la joya del sudeste asiático?


Los imperdibles de Filipinas


Nadar en las Islas Caramóan: si tuviéramos que describirlas en dos palabras serían paraíso virgen. Su playa es tan blanca que cuando hundís los pies en la arena es difícil no quedarse hipnotizado mirándola. Sus aguas son tranquilas y de un color verde agua irreal. La paz que se siente es tan intensa que cuando estés haciendo la plancha vas a querer que ese momento dure para siempre.

Para llegar, te recomendamos que vueles desde Manila, la capital y ciudad más grande de Filipinas. Buscá pasajes con tiempo, en compañías lowcost como Cebu Pacific, porque los vuelos internos en Filipinas suelen ser caros.



Caminar por Naga: si sos de las que les gusta alejarse del circuito turístico y conocer el corazón del país que visitas, no podes perderte Naga: es una ciudad chica, poco turística, pero llena de historia y color. Además, desde Naga se puede ver ¡uno de los volcanes más grandes de Filipinas!

A la hora de almorzar, frená en Green Earth Café, un restaurant vegano con una carta super variada y platos riquísimos.



Recorrer las islas en moto: Filipinas es uno de los países del sudeste asiático donde es más difícil desplazarte. Por eso moverse en moto es una opción divertida, barata y accesible para las aventureras. Otra opción son los “Jeepney”, unos Jeeps compartidas que hacen rutas definidas: te subís, pagas un importe (suele ser barato) y te bajás en tu parada.

Ver el atardecer en Borácay: esta pequeña isla céntrica tiene una de las playas más anheladas por los viajeros, White Beach. Sus aguas son perfectas para hacer deportes acuáticos. Llevá antiparras para hacer snorkel, la diversidad de especies de peces ¡te va a sorprender!

Para Barbi, el mejor momento del viaje fue cuando la playa se empezó a vaciar, de a poco todo empezó a oscurecer, y el cielo a teñirse de una explosión de colores. Compartir el atardecer con amigos filipinos lo hizo mejor aún; su energía es contagiosa.



Conocer las terrazas de arroz de Banaue: Los arrozales se encuentran en terrazas en la cordillera de Filipinas. Su inmensidad color verde chillón impacta en la primera mirada, y su riqueza las consagró como patrimonio de la Humanidad por la Unesco. En tu visita a Banaue, no te pierdas descubrir las cascadas Tappiya, son alucinantes.



Filipinas nos dejó con ganas de más: es un país para sorprenderse con todos los sentidos. Sus vistas imponentes, sus colores saturados y su alegría vivenciada en cada ciudad por la gente local hace de estas islas un lugar con una energía única. Es imposible no quedarse boquiabierto frente a la inmensidad de este paraíso. Esperamos volver pronto a las tierras del verano eterno.


Por @maguvillar

2,378 vistas
  • Grey Instagram Icon
  • Grey Facebook Icon